PADRE FERNANDO VIDAL
UN PILAR DEL MOVIMIENTO DE RENOVACION CARISMATICA CATOLICA EN EL ESPIRITU SANTO
el “Padre Fer”, como cariñosamente le llaman, 61 Aniversario de ordenación sacerdotal.
¡Alabaré al Señor mientras viva! fueron las palabras del Pbro. Fernando Vidal Ortiz, celebró que el 22 de marzo de 1947 recibió el Sacramento del Orden Sacerdotal.
El sacerdote, en una visión retroactiva, comenzó por alabar y bendecir a Dios por la familia que le brindó, por su mamá, papá y hermanos. Asimismo por la protección que de la Virgen María recibió al quedar huérfano. Agradeció la educación recibida, misma que dijo, “sigue dando frutos hasta nuestros días”.
Recordó que a los 14 años ingresó al Seminario Conciliar de México, en Temascalcingo, y ahí se rodeó de sacerdotes muy responsables de su formación y además recibió el sacramento de la Confirmación, de manos del que fuera Arzobispo de México Luis María Martínez, de santa memoria y además avocado a los altares.
Dio gracias también, porque fugándose del Seminario de Tlalpan por “no soportar más a un compañero”, el Señor le hizo recapacitar y afrontar la situación, y recalcó, es una anécdota “para que vean que no fue fácil conservar mi vocación”.
Agradeció haber concretado sus estudios en el Seminario de Moctezuma, Nuevo México, “a cargo de sabios y buenos sacerdotes jesuitas”, pero sobre todo, dijo, agradecerle a Dios “por estar siempre pendiente de mi vocación”, y compartió que en una segunda ocasión trató de desertar de su vocación, pero a través de un retiro renovó su disponibilidad de servir a Dios y en 1947 fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de México.
Asimismo recordó cada una de las comunidades, en que llegó a atender a casi 40 mil bautizados, que ante la escasez de sacerdotes y la explosión demográfica le dieron un arduo trabajo, pues conto como “siendo de banqueta” tuvo que cruzar comunidades que tenían una distancia de 14 horas, a caballo, y que así como tuvo la satisfacción de ser llamado por Mons. Arturo Vélez, primer obispo de Toluca, también se siente gozoso de haber atendido parroquias muy grandes, conformadas entonces por rancherías, haber participado en la misión en área mazahua: “Fatima por un mundo mejor” y tenido a su cargo la dirección espiritual de la Acción Católica, el Movimiento Familiar Cristiano y Cursillos de Cristiandad, de ser encargado de Teólogos en el Seminario de Toluca, y con un cariño especial, habló de su labor al frente de la comunidad de San Juan Chiquito, que después de que en mayo de 1972 en que salió del país para a atender su salud, al volver, en 1974, le fue encomendada.
Atendiendo la capilla de San Juan Chiquito, recordó, en 1977, fue nombrado Coord. Diocesano del Movimiento de Renovación Carismatica Católica en el Espiritu Santo y nuevamente exclamó: “Alabare al Señor mientras viva”, porque ahí en San Juan Chiquito y al sopló del Espíritu Santo, se formó la comunidad de “María Ora y Jesús sana”, con entusiastas apóstoles laicos que además de cubrir las áreas de niños, jóvenes y matrimonios se lanzaron a cubrir las áreas litúrgica, profética y social, con mucha participación en las misas, con atención a enfermos y necesitados (en hospitales como a domicilio), en grupos de oración, en retiros y encuentros, de los cuales la Casa de retiros La Conchita, es testimonio hasta el presente.
Asimismo, habló de la evangelización que no sólo alrededor de san Juan Chuiquito, sino en otras diócesis se realizó, llegando a salir incluso al vecino país del norte. Además de las acciones sociales realizadas: desayunos escolares, visitas a enfermos, almuerzos para las familias de alcohólicos, el dispensario meédico y el ropero del pobre, la ayuda para cubrir gastos de hospitales y servicios funerales, tareas todas que el sacerdote fue impulsando.
Agradeció al Señor por la oportunidad que le dio, por más de 15 años, de hacer viva la Palabra que dice “estuve en la cárcel y me visitaste”, ya que pudo servir en el Centro de Readaptación Social del Estado, como en el de alta seguridad y el de menores infractores, “siempre apoyado por la oración de la comunidad”. “Esa comunidad, que agregó, dio muchos frutos en vocaciones de sacerdotes y religiosas”.
También, con su singular sentido del humor, recordó a los sacerdotes de su “rodada”... “ósea de la 3ª, 4ª y 5ª edad” que la Iglesia está en marcha, y recordando la V Conferencia del Episcopado Mexicano invitó a “seguirse moviendo”, “sin descuadernarse” por la edad.
Dio gracias a Dios, “por crecer y madurar en servicio y amistad al Señor, que a través de tantas experiencias, muchas de ellas dolorosas, pero fecundas les dan madurez humana y espiritual” para seguir trabajando.
Finalmente se dirigió a los presentes y enfatizó: “El mundo sigue su marcha sin detenerse y la Iglesia puesta en él, como levadura, tiene que proseguir su labor apostólica. Que no nos espanten tantos ataques a la persona de Jesucristo, porque los que los hacen como el del Código Da Vinci, o el del Evangelio de Judas y últimamente el de la supuesta familia de Cristo, todos ellos, saben que atacando la cabeza de la Iglesia católica, ósea Jesucristo, se pierde prestigio sobre todo ante los ignorantes, y los ambiciosos llenan sus bolsillos de dólares, que es lo que más les interesa. Pero nosotros no debemos inquietarnos. Hay que seguir, recordando las palabras del Divino Maestro: ‘No teman, yo he vencido al mundo. Sí hermanos la barca de Pedro seguirá siendo azotada por vientos y tempestades. Y a medida que pasan esas tempestades podemos seguir exclamando: otros vientos he visto y otras tempestades. Así que sigamos oyendo la voz del Maestro Divino ¡Remen mar adentro y echen las redes! Yo por mi parte, indicó, seguiré diciendo ¡Alabaré al Señor mientras viva! y no sólo eso, también le serviré mientras exista. Amén.
Finalmente, recibió la felicitación y bendición Apostólica que S.S. Benedicto XVI le envío, y el ramillete espiritual que sus fieles y sacerdotes amigos, por él ofrecieron.